Descripción del curso
El mundo del trabajo y las relaciones sociales que en él se producen carecen de neutralidad con respecto al género y otros factores entrecruzados (raza/etnia, clase social, condiciones de desventaja o vulnerabilidad, etc.). Así, sin perjuicio de los contextos históricos y geográficos concretos, el mundo del trabajo se caracteriza globalmente por reproducir relaciones asimétricas de poder y de subordinación, en las que la división sexual del trabajo ha jugado un papel crucial. En ese contexto, las situaciones de riesgo y violencia toman lugar y formas variadas, afectando a grupos poblacionales específicos. La discriminación histórica en razón del género que afecta particularmente a las mujeres es irrefutable al revisar las cifras casi invariables de desigualdad (brechas de género) en salarios, acceso a cargos directivos, acceso a profesiones tradicionalmente masculinas, desvalorización del trabajo doméstico y de cuidado (trabajo reproductivo), entre otras manifestaciones. La violencia de género es una de las expresiones más visibles de discriminación hacia las mujeres, tomando lugar en la vida cotidiana del lugar de trabajo (en el caso de las mujeres empleadas) con formas concretas y paradigmáticas de violencia como el acoso sexual. Por otro lado, la división liberal de las esferas pública y privada, genera dificultades a la hora de comprender los impactos que la violencia doméstica tiene en el mundo del trabajo. Asimismo, otras realidades como la migración y los modelos de economía extractivista, representan escenarios adicionales en los que la asociación entre la violencia de género y el trabajo se hace evidente.
