Descripción del curso
El mundo globalizado, intercultural y multicultural, perfila a un sujeto capaz de integrar la parte práctica de su saber en cualquier terreno que su profesión lo requiera, con competencias de convivencia, valoración de la diferencia y participación que, sin duda, involucran una dimensión axiológica que lo dignifica y valora la condición del otro. En este sentido, es indispensable que los estudiantes identifiquen que el reconocimiento de discursos y prácticas de áreas diferentes a la profesión elegida, redundan en una formación integral y transversal, que emplaza al sujeto al encuentro de oportunidades sociales y tensiones que lo cuestionan constantemente. Por ello, la transformación social de un mundo enrevesado por la corrupción laboral y política; las tensiones entre lo tecnológico y la preservación de la vida; la degradación ambiental y el factor humano, entre otros, solo se hace posible a partir de la respuesta que se dé a la pregunta ¿qué es lo bueno? A fin de alcanzar este propósito, la universidad ha de suministrar herramientas eficaces en la educación de sus estudiantes, entre ellas, la formación humanística, pues es a partir de allí que se realiza la reflexión sobre la necesidad de integrar valores que impacten en el crecimiento personal y profesional. Y es justamente en la dimensión ética donde se conjugan todos aquellos saberes que en la praxis resultan necesarios.
