Descripción del curso
La diferenciación y complejidad crecientes de las sociedades modernas tiene consecuencias políticas directas en la forma en que se gestionan los territorios por parte de las autoridades públicas. Las instituciones municipales y departamentales experimentan cada vez mayores dificultades para gestionar eficazmente dicha complejidad y al mismo tiempo tener procesos decisionales adecuados Su influencia y capacidad de dirección experimentan un deterioro considerable a causa de la falta de recursos y de competencias técnicas, pero también del incesante aumento de los problemas que se acumulan en el gobierno territorial, desde la gestión del riesgo físico, la marginación social, la mayor demanda de servicios, las nuevas tecnologías, la gestión de la salud, el desarrollo rural, la seguridad ciudadana, la gestión del cambio climático, o el ordenamiento del territorio. Estos cambios implican repensar la dirección jerárquica y el control de los procesos políticos para sustituirlos por nuevas formas de regulación basadas en la negociación y la coordinación, e incluso la auto regulación, mediante las cuales las autoridades tratan de movilizar recursos políticos dispersos entre actores públicos y privados.
